EE.UU. sigue ataques contra Cuba por solidaridad con Venezuela

La medida anunciada por el Departamento del Tesoro busca sancionar entidades para evitar que siga la colaboración que existe entre Cuba y Venezuela.

La nueva acción se suma a las medidas impuestas unilateral e ilegalmente por el Gobierno que preside Donald Trump en contra de ambas naciones.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos (EE.UU.) continúa su política agresiva contra Cuba, luego de añadir este martes a la empresa Corporación Panamericana S.A. a su lista de entidades sancionadas por su solidaridad con Venezuela.

La acción se suma a las medidas impuestas unilateral e ilegalmente por el Gobierno que preside Donald Trump en contra de ambas naciones, lo que perjudica el desarrollo de sus respectivos pueblos.

Según el comunicado publicado por la institución, la referida compañía es propiedad de Cubametales, otra empresa sancionada el pasado 3 de julio con el fin de evitar que la isla caribeña pueda importar petróleo desde Venezuela.

Además, la decisión pretende negar recursos al país suramericano, en el marco de su intento por lograr la salida del presidente constitucionalmente electo, Nicolás Maduro.

La nueva medida obliga que sean reportados ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) los bienes en manos de las referidas entidades, así como cualquiera que les pertenezca en más de un 50 por ciento y esté en EE.UU. o dirigida por estadounidenses.

Cuba repudia amenzas e injerencia de EE.UU.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, repudió este martes el nuevo intento del Gobierno estadounidense por amedrentarlos y aplicar su política injerencista contra la isla.

A través de su cuenta en Twitter, el mandatario reiteró que “es deplorable que instigue a sus diplomáticos a violar el derecho internacional y las propias leyes de EE.UU.”.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

 @DiazCanelB

No nos amedrentan las amenazas de los EEUU, son parte de la política injerencista contra . Es deplorable que instigue a sus diplomáticos a violar el Derecho Internacional y las propias leyes de  no renunciará a su soberanía e independencia. 

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Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez denunció que el secretario de Estado, Mike Pompeo, se comunicara con la Embajada estadounidense en La Habana (capital cubana) para “intervenir en los asuntos internos de un país soberano que no lo permitirá.

Asimismo, reiteró que estas acciones son ilícitas por parte de la delegación diplomática de EE.UU. que está en Cuba, mismas que violan la Convención de Viena y tienen como objetivo atentar contra el orden constitucional de la nación caribeña.

Desde Telesur

Ferrer no es detenido político, Cuba señala al Parlamento Europeo

Norma Goicochea Estenoz. Foto: MINREX

La embajadora cubana ante Bélgica, Luxemburgo y la Unión Europea, Norma Goicochea, expuso hoy en una carta abierta dirigida al Parlamento Europeo los argumentos que demuestran que el ciudadano José Daniel Ferrer no es un detenido político.

En medio de una cruzada del gobierno de Estados Unidos, con su embajada en La Habana de punta de lanza, para presentar a Ferrer como un perseguido político y un supuesto caso de violación de los derechos humanos en la isla, la diplomática desenmascaró la campaña y a sus promotores.

‘Me permito escribirles sobre el debate que tendrá lugar en sesión plenaria sobre ‘Casos de violaciones de los derechos humanos, de la democracia y del Estado de Derecho’ en el que han incluido el del ciudadano cubano José Daniel Ferrer’, precisó.

La eurodiputada checa recién electa vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová, propuso el debate y el voto, que tendrán lugar el jueves, de una resolución de urgencia sobre la situación de Ferrer y de los derechos humanos en general en Cuba, bajo el mismo discurso utilizado por Washington.

Goicochea comentó en su misiva que el ciudadano en cuestión fue detenido por las autoridades competentes el 1 de octubre, en respuesta a la denuncia presentada por su coterráneo Sergio García, quien lo acusó a él y a otros tres individuos de haberlo secuestrado durante toda una noche y propinado una severa golpiza que lo dejó en condiciones de ingreso hospitalario.

‘Por dicha razón Ferrer se encuentra pendiente de juicio, en correspondencia con el marco legal cubano. Semejante conducta atenta contra el respeto a la dignidad humana, principio que el Tratado de Lisboa reconoce en la acción en la escena internacional de la Unión, al igual que el respeto al Estado de Derecho, y a la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos, los que son compartidos y preservados por mi país’, subrayó.

La embajadora denunció la clara intromisión de Estados Unidos y su misión diplomática, orientando, instigando y financiando la conducta violenta y desestabilizadora de Ferrer, a quien pretenden fabricar la imagen de opositor perseguido y maltratado.

En ese sentido, cuestionó el papel de la embajada norteamericana en La Habana, al concentrarse ‘en los últimos meses en el fallido propósito de reclutar mercenarios, de promover la división y la confusión en nuestro pueblo, de identificar las áreas de la economía contra las cuales dirigir las medidas coercitivas, y en tratar de calumniar y desacreditar la gestión del Gobierno cubano y a la Revolución’.

Estoy segura de que semejante violación de los principios que rigen las relaciones entre estados, son rechazadas por ustedes, como parte de vuestro compromiso con el respeto del Derecho Internacional y de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, agregó.

Goicochea manifestó también a los eurodiputados su seguridad de que conocen la inexistencia en Cuba de detenciones arbitrarias.

En la isla, como ocurre en muchos países en los que prima el Estado de Derecho, es la ley quien establece los procedimientos y las circunstancias que ameritan la detención; así como los términos en los que el detenido debe ser sujeto a medidas cautelares, debe iniciársele un proceso penal o ser puesto en libertad, acotó.

Asimismo, compartió que Ferrer ha recibido visita de su esposa y de sus hijos y contado con la debida atención médica.

Además, ‘realiza ejercicios físicos regulares y, ante solicitud realizada, se le facilita asistencia religiosa. Puedo asegurarles que son falsas todas las referencias a su desaparición física, al supuesto maltrato físico, a la tortura o a que recibe insuficientes alimentos. Esas mentiras son deliberadamente concebidas y orientadas por el Gobierno de Estados Unidos y su Embajada en La Habana’, sentenció.

La diplomática reiteró la disposición de su país a continuar interactuando con los eurodiputados sobre la base del irrestricto respeto a los principios del Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y todos los principios y compromisos reafirmados en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba, la Unión Europea y sus Estados miembros.

 

En IslaMía

Estados Unidos y la “asfixia energética” de Cuba

El cese del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, exigido por vigésimo octavo año consecutivo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas reafirma la libertad de comercio y navegación ante un bloqueo anacrónico instaurado por Kennedy en 1962.  El bloqueo ha supuesto para la Isla unas pérdidas directas e indirectas estimadas en 110.000 millones según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y cerca del Billón, según el Gobierno cubano.

Donald Trump habría adoptado como leit motiv de su Presidencia eliminar todo vestigio del legado obamaniano. Así, tras el intento de finiquitar el Obamacare, el anuncio de revisión del Tratado NAFTA y la retirada de EEUU del Acuerdo de París contra el Cambio Climático, el siguiente paso será intentar deshacer los avances diplomáticos y comerciales alcanzados con Cuba bajo el mandato de Barack Obama.

Los cambios propuestos por la administración Trump tienen como intención aumentar las regulaciones y la supervisión para dificultar a las empresas estadounidenses rubricar acuerdos con Cuba, así como para que los estadounidenses continúen viajando al país. Son fruto de la extenuante presión de los destacados representantes cubano-americanos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, ambos republicanos.

La renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentaría contra el vigente sistema financiero y político internacional. Podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 70.000 millones de dólares, abocando al régimen cubano a la asfixia económica. Es “perentorio” el final de un bloqueo que dura ya 57 años y que corre el riesgo de convertirse en endémico, con los perniciosos efectos colaterales que ello podría conllevar y que se verá agudizado con la actual ofensiva de EEUU para finiquitar a Petrocaribe.

La nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas, al depender en exclusiva de Petrocaribe para su abastecimiento energético.

Mike Pence anunció la implementación de nuevas medidas contra dos compañías que transportan el crudo venezolano hasta Cuba, así como contra los 34 buques que utiliza PDVSA. El objetivo confeso es provocar la “asfixia energética de Cuba” mediante la amputación del cordón umbilical que unen Venezuela y Cuba, pues en la actualidad tan sólo Cuba estaría recibiendo cerca de 30.000 barriles diarios del crudo venezolano que pagaría mediante servicios médicos y asesores de inteligencia.

¿Será Rusia el salvavidas de Cuba?

La retirada de EE.UU. del Tratado de Reducción de Armas de Medio y Corto Alcance (INF) firmado por Reagan y Gorbachov, implicará la implementación de la quinta fase del despliegue del escudo antimisiles en Europa (Euro DAM). En realidad, se trata de un escudo anti-misil global en el que los misiles interceptores emplazados en plataformas móviles pueden abatir blancos en un espacio. Siguiendo la dinámica de la Guerra Fría (acción-reacción), Putin ha empezado a mover las piezas para situarlas estratégicamente en el llamado “patio trasero” de EEUU.

Rusia estaría negociando instalar sus bases militares con Cuba, Venezuela y Nicaragua con el objetivo inequívoco de ampliar el radio militar ruso, según lo expuesto a la agencia de noticias rusa Sputnik por el Jefe del Comité de Defensa de la Cámara Alta del Parlamento Ruso, Victor Bóndarev: “el establecimiento de una base militar rusa en Cuba en un contexto de aumento de las agresiones de EEUU, respondería a los intereses de seguridad Nacional”.

La Cámara baja del Parlamento ruso instó a la Asamblea General de la ONU a reclamar a Estados Unidos que ponga fin al bloqueo económico de más de medio siglo contra Cuba. Moscú es actualmente el noveno socio comercial de la Habana con intercambios valorados en 224 millones de dólares en 2011 y como prólogo a su visita, la Duma rusa habría ratificado la condonación de la deuda de Cuba con la URSS estimada en 35.200 millones $ y el resto (3.520 millones $ será abonado por Cuba en diez años y reinvertido por Rusia en la economía cubana.

Dado que EE.UU. mantendrá intacto el anacrónico embargo sobre la Isla, es inevitable que surja en la Habana el desapego afectivo respecto a EEUU, vacío que será aprovechado por el hábil estratega geopolítico Putin para firmar un nuevo tratado de colaboración militar ruso-cubana (rememorando el Pacto Secreto firmado en 1960 en Moscú entre Raúl Castro y Jruschov) cuyo primer hito según anunció Putin, será “el despliegue en Cuba antes de abril del 2.019 de un complejo móvil para la recepción de datos de satélites rusos”, no siendo descartable la posterior instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington.

“El daño ya está hecho” en las relaciones entre Cuba y EEUU

¿Cuándo llegará el tiro de gracia a la saga construida en torno a La Habana y un supuesto síndrome? Quizá dentro de 37 años, según pronosticó en mayo el Departamento de Estado. El abuso de la imaginación y la calumnia deberían tener límites también para “el imperio más poderoso”. Demasiadas invasiones y “espléndidas guerritas” han tenido como preludio un arsenal de mentiras, pero el hecho es que la historia de los incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses en Cuba, sencillamente, no da para más.

“El daño ya está hecho, ya cumplió su objetivo y el tema sigue siendo un pretexto conveniente para justificar lo que de otra manera no tuvo, no tiene ni tendrá sustentoSobre una acusación falsa se montó una escalada de declaraciones y acciones que endurecen el bloqueo y redoblan la hostilidad contra nuestro país”, dice a Cubadebate Johana Tablada de la Torre, subdirectora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

En agosto de 2017, los titulares esparcían la noticia: diplomáticos de EE.UU. fueron blanco de “ataques acústicos” en Cuba. El Departamento de Estado alegó que al menos 22 personas se vieron afectadas por una pérdida auditiva inexplicable a partir del otoño de 2016. La reacción desmesurada no se hizo esperar.

El Gobierno de los EE.UU. expulsó a 15 diplomáticos cubanos de Washington y retiró a la mayoría de los suyos de La Habana. Luego, cerró el consulado en la Isla. ¿Qué evidencias condujeron a dar por cierta la acusación y tomar las medidas más leoninas? Ninguna, hasta hoy.

Tras la fabricación para la opinión pública de un arma sónica made in Cuba, vinieron la hipótesis de un virus, la teoría de las conmociones cerebrales, el trauma emocional, las microondas, el ataque de pánico, el miedo masivo y hasta los grillos. Insólito, en apenas 75 segundos, Google ofrece dos millones de referencias sobre esta historia contada con demasiada ficción.

“Es evidente que con un mínimo de información se ha armado una campaña que politizó los incidentes de salud con intenciones demostradas de utilizarlos en una forma negativa contra Cuba”, asegura el Doctor en Ciencias Mitchell Joseph Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias de Cuba.

El neurocientífico cubano asevera que las tres publicaciones científicas realizadas por expertos estadounidenses para explicar causas y efectos de los supuestos incidentes presentan serios problemas desde el punto de vista médico. “Con el tiempo se ha ido desinflando toda esta historia; cada vez hay un cuestionamiento más fuerte por la comunidad científica internacional”, apunta.

Mitchell Joseph Valdés-Sosa explica que tanto los investigadores de la Universidad de Pennsylvania, a quienes el Departamento de Estado encargó realizar las pruebas a sus diplomáticos, como los de la Universidad de Miami (UM), hicieron declaraciones a la prensa y presentaciones públicas en las que hablaron de distintas armas misteriosas, pero sin ninguna base científica. Inclusive, sus hallazgos se contradicen.

Muchas teorías… ¿y evidencias?

“No negamos que los diplomáticos estén enfermos, sino que lo están por diversas causas: por algunas enfermedades preexistentes, y otras que quizás adquirieron aquí. La mejor forma de tratar a esas personas es demostrar que no existe ese agente externo y que no fueron sometidos a ningún ataque con armas misteriosas. Parte de la cura es eliminar la duda en los sujetos y ayudarlos a encontrar la verdadera explicación de cuáles son los problemas que están presentando”, considera el neurocientífico cubano.

¿Enfermedades preexistentes?

En febrero de 2017 se publicó que los “ataques sónicos” ocasionaron pérdidas auditivas, certificadas a partir de las pruebas clínicas aplicadas, a tres diplomáticos de EE.UU. Tras examinar lo publicado hasta hoy, los estudios estadounidenses reconocen que dos de ellos ya tenían pérdidas auditivas preexistentes.

El problema, lejos de ser en masa, se convierte en un pequeño grupo de personas, no más de tres, de las cuales a dos ya se les había diagnosticado la pérdida antes de venir a Cuba. Este es un ejemplo del uso irresponsable de la información. La pérdida auditiva no es parte del cuadro.

Recientemente, el Dr. Robert Bartholomew, sociólogo americano residente en Nueva Zelanda, y el neurólogo Robert W. Baloh, de Los Ángeles, publicaron un nuevo informe científico donde demuestran que las teorías sobre armas sónicas, microondas, ataques o intención de dañar a los diplomáticos estadounidenses carecen completamente de sustento.

En la revista británica Journal of the Royal Society of Medicine, los investigadores afirman que “la evidencia política y científica de la perpetración de un ataque contra el personal de la embajada de Estados Unidos en Cuba no es concluyente”.

Los autores cuestionan que los estudios anteriores sobre el “síndrome de La Habana” tenían “fallas críticas de diseño”.

“Lo más importante es la ausencia de evidencia de que el personal haya estado expuesto a una fuente de energía o toxina”, señalan.

La investigación –citada por Dominio Cuba– añade que “nada prueba adecuadamente las hipótesis que proponen (otras investigaciones), al tiempo que se promueven explicaciones exóticas que no están respaldadas por los hechos. Nuestras conclusiones se basan en la ciencia prosaica y conocida… No hay necesidad de recurrir a explicaciones exóticas. Las afirmaciones de que los pacientes sufrían daños cerebrales y auditivos no están respaldadas por los datos”.

“¿Qué es más probable, que los diplomáticos fueran el blanco de una nueva arma misteriosa, de la que no hay evidencia concreta, o que sufrieran síntomas psicógenos inducidos por el estrés?”, se preguntan los científicos. Sus conclusiones apuntan a este último escenario.

Acuso y reservo “las pruebas”

La primera notificación de los alegados sucesos acústicos llegó el 17 de febrero de 2017; de inmediato, las autoridades cubanas asumieron con suma seriedad las informaciones trasladadas por los estadounidenses.

Por entonces, se creó el comité de expertos cubanos para estudiar los hechos, que dos años y nueve meses después no ha podido acceder a la información necesaria para encontrar una respuesta a los célebres y mediáticos incidentes.

En su oficina del Centro de Neurociencias de Cuba, Mitchell Joseph Valdés-Sosa reflexiona: “Si los supuestos hechos ocurrieron en La Habana, la participación de Cuba era decisiva”. Pero, evidentemente, otras intenciones complicaron la colaboración.

“No es lógico que hayan acudido a la prensa para divulgar teorías que no están confrontadas con la realidad. Lo que vimos en los medios es el resultado de una campaña bien estructurada, con el propósito manifiesto de divulgar y replicar elementos negativos sobre Cuba, un intencionado esfuerzo de manipulación política”, refiere el científico cubano.

La única base para llegar a conclusiones es observar los hechos, discutir y confrontar los hallazgos científicos, explica Valdés-Sosa. “El Gobierno de los EE.UU. no ha colaborado con Cuba, no ha compartido información. Ni siquiera porque el Gobierno cubano permitió que el FBI viniera a investigar los incidentes a La Habana”.

El lunes 9 de enero de 2018, la agencia Associated Press (AP) reportó que el FBI no había encontrado “prueba alguna” de los supuestos ataques sónicos contra el personal diplomático estadounidense en Cuba, tras meses de investigaciones y cuatro viajes a La Habana.

Salvo esas visitas del Buró Federal de Investigaciones, Cuba no ha recibido otro interés por parte del Gobierno de Estados Unidos para una colaboración bilateral.

En septiembre de 2018, cuando el comité de expertos cubanos visitó el Departamento de Estado para intercambiar sobre el tema, los científicos cubanos nunca pudieron entrevistarse con los diplomáticos afectados ni con los investigadores contratados para estudiar los síntomas de salud.

Incluso, durante el encuentro, “los médicos del Departamento de Estado afirmaron claramente que ellos nunca utilizaron la teoría de los ataques para explicar las causas de los síntomas reportados”, asegura Johana Tablada, quien presidió la delegación cubana en ese contacto y cuya contraparte estadounidense fue Kenneth Merten, secretario asistente principal para el Hemisferio Occidental.

En aquella ocasión, las autoridades estadounidenses aseguraron que casi todas las personas investigadas habían retornado normalmente a su vida laboral. Supuestamente, el tema está ahora bajo una investigación médica conjunta que coordina el Departamento de Estado, a la cual la parte cubana tiene el acceso denegado.

La necesidad de respetar la privacidad de los datos de las personas no puede ser una justificación para no compartir información con el Grupo de Expertos cubanos, “porque la divulgación mayor de los incidentes de salud no ha dependido de la gestión de Cuba, sino por el propio Gobierno de los EE.UU. y por los médicos que ellos contrataron”, aclara Mitchell Joseph Valdés-Sosa.

“Sentarse a discutir y poner los datos científicos sobre la mesa, incluso sin tener que identificar a las personas, hubiera ayudado a resolver el problema”, comenta Valdés-Sosa. Destaca, además, que así lo hizo el Gobierno canadiense, y recuerda la investigación realizada por los expertos canadienses de la Universidad de Dalhousie, cuya hipótesis Cuba tampoco descarta.

“Encontraron personas que tienen evidencias de algún tipo de alteración en el sistema nervioso, en el cerebro, consecuencia del uso excesivo de insecticidas, partiendo de la base de que no solo Cuba estaba haciendo una campaña agresiva contra el mosquito, sino que la embajada de Canadá también hizo fumigaciones adicionales dentro de las residencias de su personal”, refiere.

Esa hipótesis no la vamos a desechar –insiste–, porque Cuba siempre ha tenido una posición abierta a colaborar. Estamos en la obligación de hacerlo; la actitud científica es obedecer a los hechos.

El director del Centro de Neurociencias informa que está a punto de comenzar el estudio que se le realizará a cubanos expuestos o no a insecticidas, para verificar la contrastación de esta conjetura científica.

La postura del Gobierno de Canadá, con una decena de diplomáticos que también reportaron problemas de salud, fue completamente distinta, comenta el Doctor en Ciencias. “En primer lugar, no divulgaron prematuramente los resultados de las investigaciones que encargaron realizar. Además, antes de su publicación organizaron una reunión técnica entre los científicos que mandataron para estudiar a su personal y el equipo de expertos cubanos”.

“Todas las teorías de EE.UU. dan un cuadro de extrema debilidad científica y confirman que existía el deseo, costara lo que costara, de demostrar que hubo una enfermedad común a todos los diplomáticos que reportaron problemas de salud. El propio Gobierno refrendaba que habían sido atacados”, comenta el eminente neurocientífico cubano.

Amplificar la calumnia, consecuencias a terceros

El pasado jueves 7 de noviembre, el diario The Guardian reveló las dificultades del Gobierno británico para comprender los supuestos “ataques sónicos” contra diplomáticos estadounidenses, a partir de un análisis de varios correos electrónicos y cables diplomáticos sensibles intercambiados entre el personal acreditado en la embajada británica en La Habana y el Ministerio de Relaciones Exteriores en Londres.

The Guardian describe que reinaba tal sensación de desconcierto que los británicos no comprendían qué estaba pasando y comenzaron a investigar compulsados por la embajada estadounidense.

La prensa norteamericana reseñó entonces que la misión de EE.UU. reunió a diplomáticos de otros países en su sede para alertarlos sobre la existencia de un “ataque”. El clima fue creado para que los síntomas se amplificaran, reflexiona Mitchell Joseph Valdés-Sosa.

La embajada del Reino Unido investigó y trató “desesperadamente” de encontrar sentido a lo que estaba ocurriendo. Sus funcionarios analizaron “detenidamente” los informes de prensa, las declaraciones oficiales y otras comunicaciones para esclarecer la situación. No encontraron evidencias ni pudieron dar crédito de que alguien lo hubiera hecho.

“Tanto la embajada de EE.UU. como la cubana estarán ahora castradas, apenas dos años después de reabrirse”, decía un fichero confidencial.

Cubadebate analizó más de 200 artículos sobre el tema de los supuestos “ataques sónicos”, publicados entre agosto de 2017 y noviembre de 2019 en medios estadounidenses en inglés, y estas fueron las palabras claves más usadas:

Palabras claves más usadas en los titulares de medios estadounidenses que abordaron los incidentes de salud entre agosto de 2017 y noviembre de 2019.

Palabras claves más usadas en las descripciones de los 200 artículos publicados en medios estadounidenses que abordaron los incidentes de salud entre agosto de 2017 y noviembre de 2019.

Objetivos cumplidos

En la historia de las relaciones Cuba-EE.UU., los guiones bien montados para justificar la escena de la confrontación y convencer a la opinión pública estadounidense aburren. El pretexto más conocido por los escolares de la Isla: la explosión del Maine. El más reciente: el “síndrome de La Habana”. ¿Cuál es el mejor escenario para que una mentira repetida mil veces se convierta en “verdad”? El mediático. En pleno siglo XXI, el sueño de Goebbels otra vez se hizo realidad.

Casualmente, tres semanas después de que se eligiera a Donald Trump como presidente de EE.UU., el Departamento de Estado informó que los primeros casos habían sido notificados en noviembre de 2016.

El respaldo de la comunidad internacional y la emigración al restablecimiento y avance de las relaciones con Cuba era tan alto que el nuevo Gobierno de EE.UU. no podía imponer, a sangre fría, ante la opinión pública estadounidense y mundial, la agenda de medidas de retroceso y brutal hostilidad que la Fundación Inspire America presentó a Donald Trump como proyecto de programa político a inicios de su mandato.

La diplomática Johana Tablada confirma que “el propósito ha sido la creación de focos de tensión que contribuyan a avanzar hacia un patrón de confrontación, tratando todo el tiempo de responsabilizar a Cuba por las medidas que adopta Estados Unidos”.

“Si uno examina todo lo que se ha publicado, no hay nada que sostenga la existencia de ‘armas misteriosas’ basadas en las leyes de la física hasta hoy conocidas. No es posible. Así lo han reconocido científicos de todo el mundo”, confirma por su parte Valdés-Sosa.

El pretexto no solo ha afectado las relaciones diplomáticas. En la práctica, se han interrumpido casi todo el intercambio y la cooperación bilateral que se establecieron o avanzaron en disímiles sectores durante el Gobierno de Barack Obama, y que beneficiaban el interés nacional de ambos países.

Habría sido difícil imponer, incluso, la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton sin antes crear toda la atmósfera de desconfianza, rencor y suspicacia en torno a ataques que jamás ocurrieron.

No pocas publicaciones estadounidenses apuntan a una conspiración que tiene como protagonistas al senador Marco Rubio –fuente principal y original de la desinformación a los medios de prensa– y al actual secretario de Estado, Mike Pompeo, entonces director de la CIA. Ambos han sacado muy buen provecho de esta calumnia, pues ya sabemos que para ellos en política todo vale.

Escalada de agresiones de EE.UU. tras sembrar el pretexto

  • Reducción abrupta del personal diplomático de ambas misiones.
  • Suspensión de reuniones bilaterales sobre diversos temas en La Habana y luego en Washington .
  • Anuncio engañoso en la página de alertas de viajes a los estadounidenses para limitar los viajes a Cuba.
  • Cierre del consulado estadounidense en La Habana.
  • La limitación inhumana y absurda a los viajes desde Cuba a los Estados Unidos que tanto ha costado a las familias cubanas.
  • Interrupción violenta de los viajes de intercambio en todas las áreas.
  • Amplificación de mensajes contra la seguridad en la Isla. Propagación de las calumnias y las medidas no solo en Estado Unidos, sino en terceros países.

El 16 de octubre de 2017, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump envió el mensaje que tenía que trasmitir: “Creo que Cuba es responsable, realmente lo creo”.

Cuatro días después, el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo que no tenían evidencias para culpar al Gobierno cubano y que la salida de la mayoría del personal diplomático de EE.UU. de La Habana fue “una medida preventiva para proteger a los estadounidenses de futuros ataques”. ¿Incongruencias en política exterior estadounidense o “crónica de una muerte anunciada”?

Aunque “el tema ha perdido mucha credibilidad, en parte gracias a la actitud profesional de la comunidad científica estadounidense, que ha sido muy crítica con estos disparates” -reconoce Johana Tablada-, el Gobierno de los Estados Unidos puede hacer y decir absolutamente cualquier cosa sin hacer coincidir la retórica y la realidad.

La saga de los supuestos “ataques sónicos” parece sacada del universo de The Walt Disney Company. En una de las aventuras de Winnie the Pooh, el osito y Piglet van a buscar un Woozle, un gamusino. Siguen sus huellas y descubren que cada vez aparecen más pisadas. Finalmente, Pooh y Piglet descubren que han estado siguiendo sus propias pistas todo el tiempo. ¿Les suena el “efecto Woozle”? No sería la primera vez que el “buen vecino” usa la “diplomacia de los muñequitos”.

El “efecto Woozle” ocurre cuando una afirmación no avalada por la ciencia, una mentira que con toda intención se reitera disímiles veces, induce a individuos, expertos o a la opinión pública internacional a pensar que hay evidencia real y a creer en su irrefutable existencia.

Por Cubadebate

Grupos de derechos humanos denuncian a Bolsonaro por “incitación al genocidio” ante el Tribunal Penal Internacional

Dos organizaciones de derechos humanos han interpuesto una denuncia contra el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) por “crímenes contra la humanidad” e “incitación al genocidio de los pueblos indígenas de Brasil”.

La denuncia, realizada por la Comisión Arns y el Colectivo de Abogado en Derechos Humanos (CADHu) de Brasil, especifica que Bolsonaro “incita a la violencia contra los pueblos indígenas y tradicionales, debilita la fiscalización no responde a los crímenes ambientales en la Amazonía”.

“No encontramos un camino eficiente. Esperamos que dirigiéndonos allí [el TPI], estimulemos las fuerzas internas de Brasil para investigar estas cuestiones”, señaló el presidente de la Comisión Arns, José Carlos Dias.

En el texto se explica que “lo incendios, que todavía siguen  en la región [en la Amazonía], generan daños ambientales y sociales difíciles de revertir (…) y están asociados con la disputa a menudo violenta sobre la tierra para empresas agrícolas y para grandes proyectos de infraestructura“.

La denuncia fue presentada ante la fiscal Fatou Bensouda, quien solicitará información a los gobiernos de los estados brasileños pertinentes, a Naciones Unidas, así como a otras fuentes relevantes para decidir si se autoriza una investigación.

Al ser preguntado por la prensa sobre este asunto, en el Palacio de la Alvorada, en Brasilia, Bolsonaro se limitó a decir: “Próxima pregunta”.

Deforestación en territorios indígenas

Según datos publicados este jueves por el sistema de Monitoreo de Deforestación de la Amazonía Legal por Satélite (Prodes), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), los territorios indígenas registraron 423,3 kilómetros cuadrados de deforestación entre agosto de 2018 y julio de 2019, un aumento del 74% frente al mismo periodo del año pasado.

En la selva amazónica –Brasil alberga un 60%– viven unas 34 millones de personas, y más de  400 pueblos indígenas.

Bolsonaro siempre se ha mostrado contrario a la demarcación de tierras indígenas y ya durante su campaña electoral, en 2018, prometió restar competencias a los organismos públicos de protección ambiental, abrir las zonas protegidas y las tierras indígenas a la agricultura y a la minería y diminuir la “industria de la multa” por crímenes medioambientales.

Críticas

Esta misma semana, Amnistía Internacional advirtió que las autoridades estatales permiten en la Amazonía la ganadería ilegal, lo que además de alimentar la deforestación se ha convertido en el principal motor de saqueo de las tierras protegidas de los pueblos indígenas, muchas veces por medio de la violencia, amenazas e intimidación.

“Mientras el Gobierno de Jair Bolsonaro recorta drásticamente la financiación a las protecciones medioambientales a nivel federal, algunas autoridades estatales permiten la ganadería ilegal, que destruye zonas protegidas de la selva amazónica”, destacó.

Desde que llegó al poder, la política ambiental del Gobierno de Bolsonaro ha sido constantemente criticada, en especial este verano durante los devastadores incendios en la Amazonia.

En octubre, el director de la ONG internacional Human Rights Watch (HRW), Kenneth Roth, mostró su “profunda preocupación” por lo que llamó la “agenda antihumana” que sigue el Gobierno de Bolsonaro.

También la alta comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, pidió al Ejecutivo actuar de manera decisiva para detener la invasión de los territorios indígenas y garantizar el ejercicio pacífico de sus derechos colectivos sobre sus tierras.

Los derechos de los niños y los jóvenes: una prioridad del Estado en Cuba

“Para los niños trabajamos, porque son los que saben querer, porque ellos son la esperanza del mundo”.

Esta premisa del Apóstol José Martí preside cada materialización a favor de ese segmento poblacional, que disfruta de una atención prioritaria en nuestro país bloqueado y asediado por sucesivas administraciones norteamericanas.

Tal vez el mérito más grande de la Revolución cubana radica precisamente en que los derechos de los niños y jóvenes constituyen una verdadera prioridad para el Estado, el que se ha ocupado de ofrecer a estos garantías de todo tipo.

Las garantías jurídicas quedan refrendadas en la Constitución y legislación vigente, pero las materiales, que son las más importantes, se pueden palpar en las miles de escuelas, en los cientos de miles de estudiantes y graduados universitarios, en la gratuidad de la educación y la Salud Pública; así como en las instalaciones deportivas y culturales y en la atención especializadas a los menores con discapacidades físicas y mentales.

Asegurar las futuras generaciones para la construcción de un mundo mejor sobre la base de valores y principios humanistas, garantizar los medios para el disfrute de una infancia y juventud felices, así como propiciar el desarrollo de capacidades deportivas culturales y científicas, hacen de Cuba un ejemplo para el resto del mundo.

Los cubanos viven orgullosos de sus niños y jóvenes, ellos son la esperanza del mundo y de la patria.

Tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, los niños cubanos han recibido una atención especial.

Sucede que una verdadera revolución cambia todo cuanto tenga que ser cambiado y esta, en Cuba, liderada por nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro, se propuso transformar el panorama terrible heredado de los gobiernos anteriores: cientos de miles de niños sin atención médica,decenas de miles viviendo en la más espantosa indigencia, 600 mil niños sin escuelas y diez mil maestros sin trabajo, un millón de analfabetos absolutos y una cantidad, algo superior a esa, calificada como de semianalfabetos.

La historia de la construcción del socialismo en Cuba es pues la del desarrollo progresivo del individuo, desde su más temprana edad, del aumento de su actividad política, de la ampliación de su horizonte intelectual, del perfeccionamiento de sus hábitos y capacidades, de la creación de sus nuevos valores morales.

El objetivo de la formación de las nuevas generaciones es crear hombres y mujeres integralmente desarrollados para vivir en la sociedad y participar en su construcción y avance ulterior.

Dentro de la sociedad creada en 1959, el niño pasó de inmediato a ocupar el lugar prioritario en la atención de la sociedad en conjunto, pues ninguna otra edad en la vida del hombre es más vulnerable a las agresiones del medio, más susceptible a sus secuelas y cicatrices que los primeros años de la existencia. A partir de esto, el esfuerzo se ha dirigido de forma permanente y sistemática a incrementar las fuerzas y avances en el campo de la salud, la educación, la nutrición y todos los demás servicios básicos necesarios para la vida.

Los indicadores que describen la situación de la infancia cubana hacen a la nación comparable con países más industrializados y ricos del mundo.

El compromiso político del Gobierno y la movilización social de todo el pueblo en beneficio de las niñas, niños y adolescentes, unido a la responsabilidad compartida y la participación de todos/as de manera multisectorial y descentralizada, se destacan como las premisas fundamentales que han permitido y permitirán responder a las metas propuestas y dar atención al buen desenvolvimiento de los derechos de niñas y niños.

La Observancia en Cuba de la Convención sobre los Derechos del Niño

Al respecto es necesario recordar que el 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó por unanimidad la Declaración de los Derechos del Niño. Los diez principios que conforman la Declaración recuerdan los cuidados y protección que merecen y que necesitan los niños.

Ya en 1924, personalidades de todo el mundo se reunieron en Ginebra con ese propósito. En 1952, educadores, juristas, sociólogos lo hicieron en Viena, donde se proclamó la dedicación de un día al año para celebrar la Jornada Internacional de la Infancia y se declaró como tal el primero de junio. Estas iniciativas culminaron en la declaración de 1959.

A tenor de lo reflejado en la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en noviembre de 1989, la Isla implementó estrategias políticas a nivel de Estado que abarcan todo el abanico de derechos humanos, civiles, culturales, económicos, políticos y sociales a favor de los menores de 18 años de edad.

Para ello, se consagran los principios generales de este instrumento internacional y en particular, los que aparecen en los artículos 2, 3, 6 y 12: no discriminación; los intereses superiores del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo; así como el respeto a sus opiniones.

Contrario  a lo que ocurre en otros confines del planeta, a partir del triunfo de la Revolución Cubana, se establecieron garantías constitucionales y políticas prácticas a favor de la infancia, que antecedieron y sobrepasaron, en muchos casos, el límite de las disposiciones aprobadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El bienestar de los niños y niñas es un propósito inherente al proyecto social cubano, y el respeto y la atención a sus derechos constituyen una línea consciente y planificada, por lo que su cumplimiento cabal se evalúa mediante el diseño, la ejecución y la evaluación de políticas sociales, programas y proyectos en las áreas de la salud, la educación, la seguridad social y otras.

Cuba refrendó la Convención sobre los Derechos del Niño el 26 de enero de 1990, y procedió a su ratificación el 21 de agosto de 1991, con lo que se convirtió en uno de los primeros países en hacerlo.

Su entrada en vigor tuvo lugar el 20 de septiembre de ese mismo año. Además, el 13 de octubre del 2 000, suscribió el Protocolo Facultativo de la Convención, relativo a la participación de los niños en los conflictos armados.

Asimismo,  en el año 2001 el país caribeño ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.

De conformidad con lo expuesto, el Estado cubano protege los derechos de la infancia mediante la Constitución de la República, así como a través de los diferentes códigos, leyes y decretos leyes que la complementan.

Los esfuerzos del pueblo cubano por hacer cumplir los derechos de la infancia no son sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional.

En este sentido, Cuba alza su voz en favor de la infancia cuando defiende los derechos de los niños y niñas cubanos y de otros países -en especial los del Tercer Mundo- en múltiples tribunas internacionales y cuando además denuncia el brutal bloqueo económico de los Estados Unidos de Norteamérica contra Cuba por más de cuatro décadas.

Así por ejemplo además de suscribir la Convención Internacional de los Derechos del Niño:

  • Respondió a los acuerdos de la Cumbre Mundial a Favor de la Infancia con un Programa Nacional de Acción que apoya los programas que se desarrollan en la nación y cuya evaluación y seguimiento sistemático muestra el cumplimiento del país con los compromisos, metas y objetivos propuestos en beneficio de la infancia; y,
  • Proclama la defensa de los derechos de la infancia cubana y del mundo mediante su participación en citas internacionales relacionadas con el tema. (Espín; 1998).

Resumiendo lo expuesto, podemos afirmar que en Cuba existe una situación muy favorable para el desarrollo de la infancia y la adolescencia como resultado de la política llevada a cabo por la Revolución, centrada en la justicia social y la equidad.

El bienestar de los niños y niñas es un propósito inherente al proyecto social cubano.

El respeto y la atención a sus derechos constituye una estrategia que, de manera consciente y planificada, permite la proyección de acciones en favor de la infancia.

El Gobierno revolucionario de Cuba garantiza los derechos fundamentales de los niños y los jóvenes tal y como se proclama en la Constitución de la República, al asegurarles la posibilidad de desarrollar libre y creadoramente su personalidad, sus aptitudes y capacidades, así como el disfrute de una vida plena y feliz.

Ese esfuerzo no es en vano, pues ¡los niños y los jóvenes son el futuro del país!