Cuba en Datos: Colaboración médica, historias de solidaridad

Tomado de Cubadebate

A lo largo de la historia la colaboración médica cubana ha estado presente en 164 países. Más de 400 mil profesionales de la Salud han sido consecuentes con ese principio que inculcó la Revolución: prestar el servicio allí donde lo necesiten.

El 17 de octubre del año 1962, Fidel anuncia al pueblo, en el acto de inauguración del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, la decisión del gobierno de brindar ayuda en el campo de la salud y expresa que se enviarían 50 médicos a Argelia. En su discurso le dijo a los estudiantes de medicina:

(…) estoy seguro de que no faltarán voluntarios (…) Hoy podemos enviar solo 50, pero dentro de 8 o 10 años, quién sabe cuántos, y estaremos ayudando a nuestros hermanos (…) porque la Revolución tiene el derecho de recoger los frutos que ha sembrado. (…).

Para leer las historias contadas por sus protagonistas pinche aquí.

Publicado el 09/23/2019 en Cuba y etiquetado en . Guarda el enlace permanente2 comentarios.

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La grandeza de «lo pequeño»

Por Vladia Rubio

El Pueblo y sus nombres propios.

Fíjese que un par de comillas flanquean en el título a lo pequeño. Sucede que eso de grandezas y pequeñeces resulta relativo para todos los casos, y en el que ocupa estas líneas, creo que es particularmente notable.

Porque este texto es para hablar de lo que Whitman, el poeta, llamaba «el pueblo, la chusma, la multitud, la masa» y no en sentido peyorativo. Él decía ser todo eso y se enorgullecía de serlo.

También casualmente otro poeta, Bertolt Brecht, dejó en sus versos alusiones bien hermosas al pueblo:

¿Quién construyó Tebas,
la de las Siete Puertas?

En los libros figuran
sólo los nombres de reyes.pue
¿Acaso arrastraron ellos
bloques de piedra?

Vienen al caso estas evocaciones -que podrían ser muchas, muchísimas más- porque por estos días de complicaciones con la energía que vive Cuba, especialmente se ha evidenciado cuánto puede y vale el pueblo.

Desde que comenzara el mandato del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez -dando continuidad a toda una práctica de gobierno que le antecedió- se puso de manifiesto la importancia de la ciudadanía en la construcción de esta sociedad.

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Lo mismo al enfrentar estragos causados por huracanes y tornados, que al votar del lado de la justeza, que al repudiar y denunciar conductas negligentes o corruptas, que al enfrentar las más recientes restricciones impuestas a esta Isla por el gobierno de Trump.

Cada vez que en uno de sus mensajes Díaz-Canel recuerda que «Somos Cuba», lo mismo en las redes sociales que en sus discursos y otros pronunciamientos públicos, el Presidente está corroborando cuánto valemos todos y cada uno de los habitantes de este país.

No por gusto el doctor en Filosofía, Profesor Titular y estudioso del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de la Universidad de La Habana, Carlos Jesús Delgado Díaz, en su ensayo La importancia política de las pequeñas cosas primero precisaba que en no pocos contextos del pensamiento político social se consideraba lo pequeño como «lo que se menosprecia, a lo que no se presta atención por considerarlo insignificante, casual o residual; lo pequeño como aquello que permanece en la sombra de lo oculto, lo invisible, lo que no se ve, lo que para la ciencia social no existe».

Y más adelante agregaba el investigador «Si algo caracteriza las producciones de la ciencia política dominante en el mundo hoy, es su incapacidad para distinguir y lidiar con la diversidad, que se suprime constantemente como pequeñez».

Por eso, a veces resulta contraproducente cuando alguien con cargo de directivo, ya sea en una brigada, una empresa, un ministerio o en una organización de masas o política, habla de «bajar al pueblo» o de las «orientaciones que nos bajaron».

Como si ese pueblo, esa masa, fuera una multitud amorfa cuyos nombres propios e historias personales poco importaran.

Como si quien orienta o dirige estuviese en un peldaño superior, entre constelaciones adonde no llegan el polvo ni el calor. Olvidan que ocupan una responsabilidad, justamente porque esa masa lo quiere y lo permite.

Por suerte, cada vez se escuchan menos esas expresiones, que por lo general  constituyen ecos de estereotipos y frases hechas. Pero para quienes todavía las emplean, estos días de ahorro y de juntar hombros han ratificado, una vez más, que nada hay menos amorfo y anónimo en este país que la masa, el pueblo.

Colombia: una guerra perdida, un desastre más para Trump (1)

“EEUU tiene el tupé de decir que Venezuela le sigue vendiendo petróleo, pero que ellos no lo van a pagar.

Aquí hay un pueblo de pie, un pueblo despierto, un pueblo arrecho”.

General Pedro Carreño

La guerra a través de estados títeres

Colombia se está manifestando como el principal país en el que su gobierno -no su pueblo-, ha convertido la política exterior en el instrumento para la realización de lo que ha sido su vocación continua: la destrucción de Venezuela de la mano de los Estados Unidos.

Es el que podría llamarse “síndrome Santander”, a saber: la tendencia irresistible a la eliminación de la revolución bolivariana y la entrega de los dos países a las oligarquías locales y, a través de ellas, a los Estados Unidos. Históricamente, esta tradición de los militares se inició con la traición del general de ese nombre al gran Simón Bolívar, general en jefe del Ejército Libertador.

Colombia, cuyo “establecimiento” (la élite de la gran burguesía multimillonaria colombiana vinculada por un lado a la Iglesia más reaccionaria; por otro, al cultivo y al tráfico de cocaína; así como a la expulsión de campesinos con el empleo de las FFAA y los paramilitares); ha participado en todo el ciclo de acciones violentas, asesinas o genocidas en Venezuela durante los dos últimos años.

Ataque a la Venezuela de Maduro

Empezaron por el financiamiento, adiestramiento, organización y movilización de las “guarimbas” con sus atentados a las infraestructuras básicas, la siembra del terror en la población y los atentados mayores como los asaltos y destrucción de centros de educación, centros públicos, medios de comunicación y atentados en cuarteles y a las patrullas de la Guardia Nacional Bolivariana. El estado colombiano ha permitido la escalada de estas guarimbas armadas hasta llegar a la quema y asalto de cuarteles y de personas, por el solo hecho –las segundas- de tener “aspecto de chavistas”, dicho de otra forma: “por tener aspecto de gente del pueblo”.

Los crímenes de odio que comenzaron en época de Hugo Chávez y se intensificaron en tiempos del Presidente Nicolás Maduro, tuvieron su cénit en las proximidades de los dos golpes militares y del atentado con dos drones contra las Fuerzas Armadas, el Presidente y miembros del Gobierno y de su cúpula civil y militar. La compra el montaje y el adiestramiento para manejar estos artefactos se realizó también en el país colombiano. Fracasaron por la eficacia de las contramedidas contra drones, la efectividad de los tiradores de precisión de la guardia presidencial, y por el uso poco profesional de los mismos que hicieron los terroristas tras un rápido adiestramiento. La subestimación de los servicios de seguridad del Presidente Maduro ha sido un factor clave.

Un pésimo remake colombiano

Toda la intervención de la Colombia obediente a los EEUU ha sido ascendente y ha intentado repetir las acciones desestabilizadoras de la oposición en tiempos de Chávez.

En un proceso sin fin han llegado los atentados mayores como la colocación de bombas, las concentraciones opositoras violentas tratando de repetir los esquemas del golpe mediático-militar y empresarial-sindical del 11 al 13 de abril de 2012 y sus sucesivas réplicas como las huelgas petrolera y empresarial (centrada en las industrias alimentarias y de transportes); en la concentración sostenida de altos cargos militares en la Plaza de Altamira, con la enorme presión sostenida en los cuarteles y el final trágico de una matanza programada anteriormente. Finalmente en los intentos de someter a un “revocatorio ilegal” -con listas amañadas-, al entonces presidente Chávez. Colombia sirvió entonces de refugio y asilo al presidente Carmona y a buena parte de los complotados en el golpe.

Retoques en el guión

Complementando todo eso, Colombia ha promovido y presentado medidas para la implantación de guerras que han llevado -o intentado llevar-, a Venezuela a la rendición total ante su propia oligarquía capitalista, neocolonial y fascistizada; y a la entrega total del país y sus recursos –fundamentalmente el petróleo, el coltan, el oro y las reservas de divisas en el extranjero, a los intereses de Washington. Nada nuevo. Esa ha sido la política colombiana desde el nacimiento de la República y la revolución bolivarianas.

La élite del narcotráfico no cesa en su empeño. La propia capital, Bogotá, está acosada por los inmensos problemasii, del crimen organizado y de la droga. No podría ser de otra manera ya que el gran país consumidor de la cocaína está en los Estados Unidos.

El diputado de la Asamblea Constituyente, Pedro Carreño, ante las continuas y permanentes acciones de guerra de todo tipo que ha protagonizado Colombia, ha detallado, fusil en bandolera, la naturaleza de la criminal y genocida de la guerra económica y del bloqueo y embargo, convertido en vulgar saqueo y piratería: robo de petróleo, fondos en dólares, reservas de oro, bienes valorados en decenas de miles de dólares.

Ni el bloqueo, ni malos tiempos, ni piratas reciclados doblegarán a Cuba

El bloqueo de Estados Unidos a Cuba es como una gigantesca ola que se estrella contra el potente y simbólico Morro de La Habana, que ha resistido el embate de malos tiempos y ataques de piratas desde su construcción en el siglo XVII, y sigue firme ahí, como lo hace el pueblo de la nación caribeña desafiando la guerra económica, comercial y financiera que le impone Washington desde hace 60 años.Una expresión parecida publiqué en mi cuenta en Twitter hace pocas horas, algo así como un símil, para recordarle y reiterarle a la Casa Blanca que con su política absurda de cerco y agresiones nunca podrá amilanar a la mayor de las Antillas.

Lejos de ello, la actual administración de EE.UU. lo que se está ganando es un aislamiento internacional cada vez mayor, y es sabido por todos que hoy el presidente Donald Trump tiene escasos “amigos”, y los pocos que le quedan están malparados.

La sin precedentes agresividad del régimen de Trump hacia el mundo en general, y en particular hacia Cuba, recibirá de seguro otro contundente guantazo, cuando los días 6 y 7 de noviembre venidero se debata y someta a votación en la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) otro proyecto de Resolución de rechazo al bloqueo de Washington a la Isla caribeña.

Por 28 ocasión consecutiva EE.UU. sufrirá la vergüenza de la derrota en la sede de la AGNU en Nueva York porque la comunidad internacional es consciente que el cerco mantenido a los cubanos es ilegal, cruel e injusto.

Pero, además, esa conducta belicosa y fracasada de su vecino del norte afecta no solo a la nación caribeña y sus habitantes, sino también los intereses de muchos países, y más aún tras la puesta en vigor de la Ley Helms-Burton, y su “afamado” capitulo III, que arrecian el bloqueo.

Por supuesto que la Casa Blanca y el Pentágono harán todo tipo de presiones y maniobras macabras, entre ellas, la expulsión reciente de dos diplomáticos cubanos de Nueva York, con el objetivo impedir su augurado revés.

Sin embargo, de poco le valdrán sus viejas y bien conocidas patrañas, porque la razón está del lado de Cuba y los Estados miembros de la ONU nuevamente impondrán justicia con sus votos.

Los representantes de Washington volverán a estar sentados en el banquillo de los acusados, y sus eventuales pretextos para mantener su guerra contra la mayor de las Antillas se estrellarán ante una fortaleza de la dignidad como el bellísimo Morro de La Habana, la capital de todos los cubanos.

 

Victoria de Evo Morales y oposición desunida a debate en Bolivia (+Foto)

Venezuela confirma que denunciará agresiones de EE.UU. ante ONU

El pasado martes se dio inicio al 74° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en la ciudad de Nueva York.

En la Asamblea General, la delegación venezolana también denunciará la vinculación del opositor Juan Guaidó, con el grupo criminal colombiano “Los Rastrojos”.

Venezuela confirmó este sábado que presentará ante las Naciones Unidas (ONU) las firmas recabadas en las jornadas de la protesta mundial “No más Trump, No More Trump”, en reclamo a la injerencia del Gobierno de EE.UU.

Asimismo, el presidente venezolano Nicolás Maduro confirmó que se denunciará ante la ONU el bloqueo criminal, el asedio al pueblo venezolano y la injerencia de potencias extrajeras en asuntos internos la nación suramericana.

Por otra parte, también se presentarán pruebas contundentes sobre la protección y amparo del presidente de Colombia Iván Duque, a grupos terroristas para atentar contra la paz del pueblo venezolano.

Según corroboró la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, también se denunciará en el organismo internacional la vinculación del opositor Juan Guaidó, con el grupo criminal colombiano “Los Rastrojos”.

“Están allí las evidencias de la conexión entre la organización criminal de Guaidó con la banda ‘Los Rastrojos’ y el Gobierno de Iván Duque”, sostuvo Rodríguez.

El pasado martes se dio inicio al 74° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en la ciudad de Nueva York, en espera del inicio del segmento de alto nivel de este martes, en el que participará una delegación venezolana que incluye a Rodríguez, al canciller venezolano Jorge Arreaza, entre otros.